Testimonio

«Todos creen escuchar, pero nadie sabe utilizar sus oídos»

Alfred Tomatis en directo en TVE — «Oír bien, escuchar mejor»

Alfred Tomatis, creador de la audio-psico-fonología, invitado en directo del programa «Preguntas y Respuestas» (TVE, La 2). Por qué oír no es escuchar, el oído como motor del cerebro, la voz materna, el fracaso escolar y la música de Mozart. Con la doctora Cori López y testimonios de familias.

Transcripción del programa «Preguntas y Respuestas» (Televisión Española — La 2 y TVE Internacional), grabado en directo en los estudios de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), en la edición titulada «Oír bien, escuchar mejor». El invitado es el profesor Alfred Tomatis, creador del método (habla en francés, con voz superpuesta en español), acompañado de la doctora Cori López y de varias madres y profesionales. La fecha exacta de emisión está por confirmar. Documento reproducido como testimonio de archivo; las personas se expresan en su propio nombre.


«Todos hablan de ello, todos creen escuchar, todos tienen oídos, pero nadie sabe utilizarlos.» — Alfred Tomatis

En breve — En uno de los últimos programas de la serie Preguntas y Respuestas, TVE recibió en directo al profesor Alfred Tomatis, creador de la audio-psico-fonología. Bajo el título Oír bien, escuchar mejor, Tomatis explicó por qué oír no es escuchar: el oído es «un motor, un dínamo» que da energía al cerebro, y escuchar —acto voluntario— es «la puerta abierta a la conciencia». Junto a la doctora Cori López y a varias madres y profesionales, recorrió la aplicación del método al embarazo, al fracaso escolar, a la dislexia, al aprendizaje de idiomas y al poder reparador de la música de Mozart.

El oído, motor del cerebro

La primera función del oído, recuerda Tomatis, no es la que solemos pensar: antes que transmitir sonidos, da energía al cerebro. «Es un órgano que da energía al cerebro, y cuando hay energía que se le ofrece al cerebro, éste empieza a entrar en esa voluntad, en ese deseo, y a usar el oído para ir hacia el otro.» Prestar oído cuesta: «Es difícil prestar oído, y esto requiere muchísima energía; el oído funciona como un motor, un dínamo, y aporta esta dinámica al cerebro.» Y cuando se logra, todo cambia: «Si la persona tiene la suerte de prestar el oído en un determinado momento, todo el universo cambiará para ella.»

Oír no es escuchar

Es la distinción que da título al programa, y la columna vertebral de toda la obra de Tomatis. Para escuchar hace falta oír —recuerda la presentadora— «pero es imprescindible algo fundamental: la voluntad de atención y la voluntad de concentración». Oír es pasivo; escuchar es un acto. Por eso, dice Tomatis, «la escucha es la puerta abierta a la conciencia», y por eso lamenta que «todos hablan de ello, todos creen escuchar, todos tienen oídos, pero nadie sabe utilizarlos». Escuchar y tomar conciencia van de la mano: «La conciencia está al mismo nivel que la facultad de escuchar.»

El test de escucha y el oído electrónico

Para hacer visible esa capacidad, Tomatis creó un test de escucha. La doctora Cori López —pediatra y neuropsiquiatra que aplica el método en España— lo describe sin rodeos: «Él nos ha ofrecido un test que para mí es una joya. Es un test que nos da una información muy importante y que evalúa la capacidad de escucha de una persona.» Su valor no es sólo técnico: «Hay una lectura psicológica del test interesante que nos ofrece una cantidad de información en muy poco tiempo.» Por eso se aplica también a los padres: «Hacemos el test al padre y a la madre; esto nos permite, en un momento dado, conocer la dinámica familiar.»

Desde el vientre de la madre

El método empieza, cuando es posible, antes del nacimiento. Tratando a la embarazada con el oído electrónico, explica Tomatis, «le damos la posibilidad de encontrarse con su propio cuerpo, y la tasa de angustia se reduce». La doctora López lo confirma: «Vale la pena empezar ya desde esa época tan temprana, cuando el niño está en el vientre de su madre.» Tomatis llega a cifrar el efecto sobre el parto: «En el pasado yo tenía 32 cesáreas al mes; ahora ya sólo hay cuatro.» Es el mundo que describe en su libro Nueve meses en el paraíso.

El niño «vago», el fracaso escolar y los idiomas

Buena parte del programa se dedica a los niños etiquetados de torpes o perezosos, con falta de atención o dislexia. Las familias que llaman lo cuentan en directo —«Tengo tres hijos disléxicos y, gracias a Tomatis, sobre todo el mayor, me ha vuelto a nacer» (Girona)— y la pedagoga Ana Mallou resume el cambio: «Niños muy pasivos han encontrado la ilusión por aprender.» Frente a un adolescente que rechaza cualquier «tratamiento», Tomatis propone una puerta de entrada inesperada: «En lugar de imponerle una cura, le podemos enseñar una lengua, el inglés. El inglés le interesa, y se produce en frecuencias muy elevadas.» Pero advierte que nada funciona solo: «Si la familia no la apoya, si la madre no quiere participar, de nada sirve.»

Por qué Mozart

Tras la voz materna, Tomatis introdujo la música como puente hacia la escucha. Y de todas, una se impuso: «La que mejor resultado me ha dado, en todos los lugares del mundo, es la música de Mozart.» ¿Por qué? Porque Mozart se nutrió desde muy niño de una escucha pura: «Esto explica que no haya ni una sola falta de armonía en Mozart.» Para Tomatis, el compositor era «un transductor, un traductor del universo». A la inversa, alerta contra la música que daña: «La intensidad te rompe el oído… y ese sonido es más tóxico que la droga.»

En perspectiva

Más de dos décadas después, conviene escuchar este programa con la doble actitud que merece. Muchas de las intuiciones de Tomatis —que el oído está íntimamente ligado al cerebro, que escuchar es un acto activo y no una recepción pasiva, que la audición prenatal y la voz materna cuentan en el desarrollo— han encontrado eco en la neurociencia contemporánea. En cambio, varias de sus afirmaciones concretas (las cifras sobre las cesáreas, el «efecto Mozart» como tal) no deben tomarse como datos demostrados, y la eficacia clínica del método sigue sin estar establecida por estudios controlados. El programa vale, sobre todo, como documento: la voz directa de un hombre que dedicó su vida a una idea sencilla y exigente —aprender a escuchar.