Testimonio

«Ha sido el mejor regalo que hemos podido recibir»

Testimonios de familias colombianas en el programa de televisión «Lechuza»

Dos madres y sus hijos cuentan en el programa «Lechuza» (Caracol TV, Colombia, 2004) su experiencia con el Método Tomatis: cambios en el aprendizaje, la comunicación, el autismo y el bienestar emocional.

Transcripción de los testimonios emitidos en el programa de televisión «Lechuza» (Caracol TV, Colombia — emisión del 15 de enero de 2004), dedicado al Método Tomatis (Audio-Psico-Fonología), con la participación de la psicóloga y fonoaudióloga Patricia Becerra. Las familias y los niños se expresan en su propio nombre.


Marta Rodríguez, madre de Carlos Eduardo (13 años)

«Llegamos a Tomatis después de haber quemado la etapa de fonoaudiología, de terapia ocupacional, de terapia de lenguaje, de psicología. Yo veía en mi hijo que su parte emocional lo afectaba muchísimo, tanto que era un niño solitario, no le gustaba relacionarse. Tiene grandes habilidades musicales y deportivas, y siempre le decían en el colegio: “tú tienes que ir a representarnos”. Iba a todos los entrenamientos, a todas las prácticas, pero en el momento de enfrentarse, no. Se había ido encerrando, con pocos amigos.

»Llegó el momento en que ya decíamos: “¿pero qué más podemos hacer para ayudarlo?”. Empezamos la terapia con Patricia y muy rápido empezamos a notar cambios en él. Participó en un intercolegiado al que lo habían invitado durante años, y esta vez quiso ir. Finalmente nos dijo: “¿sabes qué? Ya me quiero cambiar de colegio, veo que soy diferente, que me estoy sintiendo feliz, quiero empezar una nueva vida, porque en el colegio siempre me tienen marcado: yo soy el necio, el desobediente, el que se equivoca, el que nunca cumple”.

»Vernos a él empezar a cambiar como persona, sentirlo feliz, ha sido el mejor regalo que hemos podido recibir. Y verlo dispuesto a salir, a cambiar: eso es maravilloso.»

Sobre sí misma, Marta añade que también ella desea hacer el método: «Con mi hijo he visto que ha querido abrir una puerta, darse una oportunidad nueva. El hecho de querer cambiar de colegio, de querer tener amigos, de querer hacer ahora un deporte, me muestra que es una motivación que él ya tiene dentro de sí. Ver que tomó la iniciativa ha sido muy motivante para nosotros.»

Ana Lucía Plazas, madre de Juan Miguel y Santiago

«Yo estoy convencidísima del Tomatis. Juan Miguel, a los dos años, empezó la ruta de la terapia ocupacional, de la terapia del lenguaje. A los cuatro años no hablaba nada. En el colegio de mi hijo mayor no me lo recibieron: me dijeron que no tenía ninguna habilidad social. Recorrí todos los colegios de Bogotá, y en uno me lo recibían, pero integrado, como un niño especial; la evaluación arrojó que tenía muchos rasgos de autismo.

»Cuando empezó Kínder hicimos el Tomatis y nunca necesitamos la integración. Se relacionó con los compañeros, asistió a las mismas clases, hizo las mismas actividades, aprendió a leer y a escribir, pasó a primero. Empezó a controlar esfínteres, ya no le daban miedo los tumultos de gente, iba al colegio contento: el cambio fue radical. Más adelante hizo un refuerzo de Tomatis, y hoy está de nuevo en su salón común y corriente, con todos los niños.»

Sobre el papel de las madres y sobre sí misma: «Es importante acompañarlos en todas las terapias. Hice el Tomatis con él, y creo que yo mejoré más que él, porque uno vive muy nervioso con los problemas del niño. Después del Tomatis uno dimensiona mejor los problemas, ya no les da esa importancia tremenda.

»Yo era una persona nerviosa: nerviosa como mamá, como esposa y como profesional, y me fui tranquilizando. Es algo tan paulatino que uno ni se da cuenta, pero, pasado el tiempo, te das cuenta de que ya no estás en ese nerviosismo: duermes mejor, estás más tranquila, reaccionas ante los problemas de los niños no tan agitadamente. Para mí ha sido una salvación personal; y para Juan Miguel y Santiago, en motricidad fina, relaciones interpersonales, motricidad gruesa, todo, ellos han mejorado.»

Juan, en sus propias palabras

Antes de Tomatis: «No tenía amigos, no tenía nada.» Hoy: «Sí tengo amigos: Antonio, Mateo Aguilar, Sebastián.»

Sobre las sesiones: «Es una música que tú oyes, tan, tan, tan… me siento regio.» Y al volver al colegio: «Muy bien con mis amigos.» ¿Un niño más feliz ahora? «Ajá, regio.»

Santiago, en sus propias palabras

«Antes no tenía amigos, pero ahora estoy empezando: ya tengo un amigo.» Sobre el colegio: «Me va bien.» Y sobre cómo ocupa su tiempo: «A veces juego a unos juegos que yo me inventé.»