Testimonio
El síndrome de Ménière: dos historias
Testimonios referidos por los autores
Dos recorridos frente al síndrome de Ménière —vértigos, pérdida auditiva, acúfenos— y la mejoría constatada tras las sesiones Tomatis.
Extracto del capítulo «Otras aplicaciones y sus resultados» de la obra TOMATIS — Une expérience à partager (TOMATIS — Una experiencia para compartir, de Juan Antonio Timor Pineda y Chaime Marcuello Servós). Presentado sin mención nominativa, por respeto a la vida privada de los pacientes.
El síndrome de Ménière asocia vértigos intensos, pérdida auditiva y acúfenos; surge sin previo aviso y puede reducir a la incapacidad. El libro refiere dos recorridos.
Una mujer de unos cincuenta años vivía clavada en la cama, pues los vértigos le impedían levantarse, conducir, trabajar. Tras unas sesenta sesiones Tomatis, los vértigos habían desaparecido; su pérdida auditiva del oído izquierdo se había reducido netamente, y el acúfeno se había vuelto imperceptible. Más allá de la mejoría física, los autores señalan un cambio de mirada sobre su propia vida.
Un joven de unos veinte años, de recorrido universitario ejemplar y ritmo de vida frenético, se había encontrado una mañana en la incapacidad de levantarse. Dos meses de consultas especializadas no habían cambiado nada. En la trigésima sesión, escriben los autores, había recobrado su vida —y comprendido algo que los médicos no le habían dicho: su cuerpo había hablado antes que él—.