Testimonio
El diario de las primeras sesiones
Testimonio de unos padres de gemelos nacidos grandes prematuros
El relato, redactado por los padres, de las primeras sesiones Tomatis de dos gemelos nacidos a las veintisiete semanas: el despertar de la mirada, de la atención y del vínculo.
Extracto del capítulo «Nuestra Experiencia» de la obra TOMATIS — Une expérience à partager (TOMATIS — Una experiencia para compartir, de Juan Antonio Timor Pineda y Chaime Marcuello Servós). Relato redactado por los padres y reproducido en el libro. Presentado sin mención nominativa, por respeto a la vida privada de los niños.
Nacidos a las veintisiete semanas, dos gemelos que pesaban entre los dos menos de mil ochocientos gramos pasaron tres meses en cuidados intensivos, seguidos de un ir y venir entre los servicios de pediatría especializada. Fue en este contexto cuando sus padres se volvieron hacia el método Tomatis. El terapeuta les pidió que anotaran lo que observaban; el libro reproduce esas notas tal cual.
Desde las primeras sesiones, cuentan, los dos niños tuvieron que despertar su atención y su capacidad de adaptarse a su entorno —pasar de la ausencia al establecimiento progresivo de vínculos con sus padres y con su hermano mayor—. A lo largo de la primera semana, ambos vivieron el mismo despertar de la mirada y de la atención. Uno de ellos empezó a señalar con el dedo, a imitar, a reconocer con sus gestos objetos cotidianos que hasta entonces ignoraba.
En las semanas siguientes, los padres describen una interactividad creciente, unas ganas de expresarse, unos balbuceos cada vez más animados. Con las primeras sesiones con la voz materna, el vínculo con la madre se reforzó y la expresión de las emociones se amplió. Llegó después una fase de actividad intensa, en la que los dos niños se volvieron más móviles y más vivos que nunca. Han pasado más de diez años desde entonces, concluyen, tanto para estos dos niños venidos al mundo antes de tiempo como para el resto de la familia.