El MP3 «fantasma»: lo que la música comprimida le quita al oído

Qué elimina realmente la compresión MP3 del sonido, por qué fatiga al oído y qué relación tiene con la calidad de escucha que exige la Audio-Psico-Fonología.

La calidad de la señal sonora no es un detalle técnico. Un reportaje del webzine francés La Grosse Radio, «MP3 fantôme pour un son continu» (2015), reunió varios hallazgos que conviene conocer antes de pasar horas escuchando música comprimida con auriculares.

El «fantasma» del MP3

El MP3 es un formato de compresión «con pérdidas»: para reducir el tamaño del archivo, el codificador elimina definitivamente una parte de la señal - armónicos, transitorios, microcontrastes - que un modelo estadístico considera «superflua». El investigador Ryan Maguire reconstruyó el sonido de esos datos descartados a partir del «Tom's Diner» de Suzanne Vega, la canción que sirvió para afinar el códec: es el «fantasma» del MP3, y lo que desaparece dista mucho de ser despreciable.

Un sonido que no descansa

«El oído no está educado para recibir señales comprimidas», explica en el artículo el acústico David Argellies: la compresión aplana los contrastes dinámicos, de modo que la música parece más «plana» y empuja a subir el volumen para recuperar sensación de relieve. Además, «un MP3 entrega el sonido de forma continua, por lo que el oído no tiene ningún momento de reposo»: una sobreestimulación silenciosa que se acumula con las horas de escucha.

El reportaje cita también un estudio del Journal of the American Medical Association que señala un aumento de casi el 30 % de la prevalencia de pérdidas auditivas entre los adolescentes desde los años 1990, y recuerda dos consejos de higiene auditiva: no superar los 80 dB y hacer pausas de unos 10 minutos por hora, porque las células sensoriales del oído interno no se regeneran.

Qué significa esto para el trabajo de escucha

Estas constataciones coinciden con uno de los principios de la Audio-Psico-Fonología: la riqueza armónica de la señal es la materia prima del trabajo de escucha. Por eso los profesionales de la red utilizan grabaciones sin comprimir, de calidad profesional (WAV de 24 bits / 48 kHz), y equipos que respetan toda la dinámica del sonido. Un oído que trabaja sobre una señal empobrecida no recibe la estimulación que el método busca precisamente aprovechar.

Leer el artículo original (en francés): «MP3 fantôme pour un son continu», Yann Landry, La Grosse Radio, mayo de 2015.